jueves, 3 de marzo de 2011

Mis impresiones del libro Sincronicidad de Joseph Jaworski

Synchronicity es el título en inglés del libro de Josehp Jaworski. A pesar de que mucha gente tiene ganas de leerlo, no se encuentra en ninguna librería de Santiago; logré hacerme de uno con un amigo que me lo trajo de Buenos Aires. Me lo recomendó Gabriel Bunster.

Mi interés es compartir acá las reflexiones que me ha dejado esta lectura porque son de verdad muy potentes. Al leerlo se me aclararon conceptos que desde hace rato me daban vueltas desordenados y dispersos; también se integraron otros nuevos. En definitiva, esta lectura me abrió un mundo.



Contado en primera persona y autobiográfico, relata el proceso de transformación que vivió el autor desde un momento de dolor hasta encontrarse consigo mismo e iniciar una búsqueda profunda de sus aspiraciones, canalizando sus energías y sus acciones. Jaworski las canaliza en el desarrollo práctico de un estilo de liderazgo, o más que estilo de una razón poderosa para liderar, que quizás no es nueva pero sí ha estado olvidada en nuestra sociedad. Es un relato de su experiencia personal y, al hacerlo, logra integrar -en una visión sobre lo que es un liderazgo positivo- materias tan apasionantes como la física cuántica, la relatividad, la biología de la cognición (en el libro aparece su extraordinaria conversación con nuestro Francisco Varela), el arte de amar de Fromm, todas materias que previamente me parecían lejanas, inconexas. Pero no, este libro nos muestra que todo está conectado con todo.

Con un gran éxito profesional y económico, de poder y de fama, en medio del desenfreno en el disfrute de sus recursos,  Jaworski pierde a su mujer y se destruye su familia; se encuentra en un estado depresivo tratando de entender qué le había sucedido (en realidad, mientras “disfrutaba” de sus éxitos, de su dinero y de su poder, a su familia la había dejado casi como parte de su colección de trofeos). El fin de ese matrimonio marca un hito y el inicio de un camino de búsqueda cuyo primer capítulo es la toma de conciencia del sinsentido de una vida vacía, falta de contenidos trascendentes, de una historia que no logra estar completa a pesar de sus tremendos éxitos. Me va bien, soy exitoso dentro de mi ámbito de acción, amo y me aman, pero algo me falta. ¿Suena conocido? Dice Jaworski: “Aprendí que nuestra mayor necesidad es superar la soledad y la separación… buscamos la conformidad, confundiéndola con  la unión…o buscamos la unión a través de estados orgiásticos –drogas, alcohol, exceso de trabajo- o de actividades recreativas…”. Lo vemos todos los días.
Gandhi

En el proceso de búsqueda del sentido más trascendente de la vida se encuentra con una razón que lo moviliza: a partir de su propia historia y la de los tiempos en que vive en su país, toma conciencia de la necesidad de un nuevo tipo de liderazgo para su sociedad, la norteamericana. Luego de haber sido testigo directo de la pérdida de la candidez y la ingenuidad en que vivían los gringos antes de que reventara el caso Watergate y por supuesto su propia historia de pérdidas y errores, decide crear un centro para el desarrollo de un nuevo liderazgo para EE.UU. Sus experiencias están a la base del surgimiento de esta “necesidad” por servir a los demás y por crear una red de líderes que opten por servir a su entorno. Es tal la necesidad de hacerlo, o como el dice tan fuerte “la llamada a la aventura”, que desea dejar tirado todo el brillante futuro de una carrera plagada por los éxitos e iniciar este nuevo camino. Pero no es fácil “traspasar el umbral” y si no se hace permanece el desasosiego, la incomodidad. Jaworski lo traspasa.

Martin Luther King
Describe el proceso que él llama “El viaje del héroe” que yo podría decir que en términos ontológicos es el paso desde la resignación a la ambición, pero más allá en realidad es hasta la acción concreta. Lo extraordinario es que va describiendo su proceso junto con las “caídas de chaucha” que le van entregando distintos actores que aparecen durante el proceso, que sincrónicamente se van desplegando frente a él, se le cruzan y cada uno le va agregando contenidos potentes, profundos, reveladores. Cuando el Foro para el nuevo Liderazgo Americano está creado, ya es un gran logro, Jaworski vislumbra que sus competencias están en el desarrollo más que en la gestión y que en esa dimensión él se transforma en un freno. Nuevamente, de manera sincrónica aparece la oportunidad de plasmar lo aprendido en el proceso de definición de lo que entiende por liderazgo, la oportunidad de aplicarlo en un caso concreto y en una gran corporación global, Shell Group, en particular en el grupo de planificación estratégica.

Aprende que estos sincronismos no son casualidades, es que cuando cruzó el umbral son posibilidades del universo las que se despliegan. Sólo hay que estar abierto y atento ya que las cosas van a estar ahí en el momento adecuado.     

El libro lo dejé rayado con mis comentarios en muchas páginas ya que es grande la cantidad de reflexiones relevantes que uno puede repasar y compartir. La idea-fuerza más potente sobre el liderazgo con las que yo me quedé es que:

El liderazgo es para servir a los demás, no para que el “líder” sirva a sus objetivos individualistas. Y servir significa que el conjunto de personas en las que el líder tiene influencia (familia, trabajo, comunidad o su sociedad completa) cuenten con las condiciones de crear de manera libre su propio futuro.

En el camino para llegar a esta visión sobre el liderazgo le aparecen a Jaworski “sincrónicamente” personas que lo ayudan a pensar en su proyecto y en las bases de su sustento. A continuación las que más me resuenan:

-        Por el desarrollo de la física cuántica podemos vislumbrar que la materia “sólida” es una ilusión, que a nivel micro (o cuántico) las partículas están separadas y pueden tener dos estados: de partícula (masa) o de onda (energía). Por lo que el universo es abierto, son puras posibilidades que se manifiestan en cosas, en momentos, en hechos, en pensamientos. Así, nada está escrito en piedra, el destino está “implicado” en el universo para buscarlo y desplegarlo. (David Bohm).
-        El universo que vemos, medimos, tocamos, es la parte “explicada” (la que tiene masa), pero la mayor parte está “implicada” (en estado de energía) y no la percibimos claramente con los sentidos. El universo es energía y por lo tanto, existen todas las posibilidades para que se despliegue. Es nuestra responsabilidad, individual y colectiva, que se desplieguen aquellas posibilidades positivas para todos. Pensar y decir los cambios necesarios para un mundo, ciudad, escuela, familia, individuo, son posibles y está en nosotros acometerlos.
-        La mirada de cambios debe ser global ya que el mundo es uno sólo y debemos incluir a todo el que habita nuestra Tierra, todos estamos relacionados; basta pensar en los recursos limitados, el medio ambiente poluto y compartido, la globalización de las relaciones.
-        Todo en el universo está relacionado y conectado, desde las partículas a las galaxias. Estamos llamados a validar al otro, a todos los otros. Somos una red de energía vital, dinámica. Los otros son las personas, también la naturaleza.
-        ¿Cómo vive el ser humano esto? Lo vive en el lenguaje con el que construye el mundo, no lo describe. A eso llamamos cultura, a transformar un palo en cuchara, una piedra en cuchillo. Hasta llegar hoy a transformar materiales en partes y partes en la tecnología que usamos en cada instante. Desplegamos las posibilidades del universo implicado usando el lenguaje. (Varela).
-        Nuestra responsabilidad individual y colectiva es liderar el cambio hacia un mundo mejor para todos, transformando las posibilidades infinitas en acciones. No es necesario partir con grandes revoluciones, la historia reciente nos enseña que el proceso debe ser entendido por la mayoría y no sólo por un puñado de iluminados. Los saltos cuánticos nos ayudan a entender que en el despliegue del universo basta cambios a nuestro alcance para generar cambios perdurables en el todo.
-        La naturaleza del compromiso no está en cuanto transpiramos y nos matamos por obtener logros, sino que está en la buena predisposición y en escuchar nuestra voz interna que nos pide y nos ayuda a desplegar nuestro propio viaje, en un “estado de rendición” porque si está la disposición  las cosas van a pasar y  debemos estar abiertos y atentos a cuando pasen. En ese estado, nuestra relación con el futuro es otra, somos parte del despliegue del universo. “Sacrificamos nuestra pequeña voluntad atada a la gran voluntad del destino del ser” (Buber). “La realidad ya está en el sistema y sólo espera ser manifestada” (Varela).



Este libro es para incorporarlo a esos que uno tiene permanentemente en consulta. Es una lectura fascinante por sus temas profundos y tratados como historia personal de una manera muy entretenida. De verdad, muy recomendable.

Por último: cuánto nos queda por valorar la obra de nuestro Francisco Varela! Que gran pérdida!